REMINGTON RAND, UNA INFANCIA EXTRAORDINARIA (Novela) - Áltera (Barcelona), 1998. Edición Bosillo: Mondadori (Barcelona) 2000

Después de llamar la atención con el libro de cuentos Agujeros negros, Lázaro Covadlo, que vive en Barcelona, publica su novela Remington Rand, una infancia extraordinaria (Altera). Si Agujeros negros suscitó elogiosos comentarios de Gustavo Martín Garzo, Enrique Vila-Matas y Antonio Muñoz Molina, y puso en movimiento esa estrategia cada vez más rara y pura que es el boca a boca hasta convertir al escritor argentino en un autor de culto (cómo olvidar la versión de Fausto que hay en ese libro, ese contrato magnífico entre un hombre y el Diablo, uno de los mejores cuentos que uno ha leído en su vida), Remington Rand no hace sino fortalecer la impresión de que nos encontramos ante un autor de personalidad impactante. Lo fascinante de su novela es que mediante la narración de la infancia del protagonista se nos cuenta la historia del país durante esos años. El resultado tiene tanto de novela de aventuras como de retrato histórico.
JUAN BONILLA, La Esfera (diario El Mundo, Madrid), 27 de junio de 1998
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Otro escritor ya de referencia para apreciar la actual literatura argentina es Lázaro Covadlo (Buenos Aires, 1937, afincado ahora en Barcelona). Con la novela Remington Rand, una infancia extraordinaria (Áltera) confirma la maestría que mostró en su libro de relatos Agujeros negros, en la misma editorial. Remington Rand, escrita en primera persona, es una novela iniciática y de aventuras, y es también parte de la historia de Argentina. Eladio, mitad indio mitad brujo, narra su infancia extraordinaria en el Buenos Aires de los años cincuenta y entre los indios de la Pampa, donde fue toqui (cacique de los mapuches). “Cuando la vida se vive con peligro, pasa rápido”, dice. Todo eso, el dolor de la tragedia, la fiebre, los odios y pasiones incontenibles, ya pasó. Ahora es un hombre normal, que se aburre mucho. “Ya no odio sin razón; ahora raramente me hago cargo de sentimientos que no me conciernen”, concluye con desolación.
ROSA MORA, Babelia (diario El País, Madrid), 6 de junio de 1998
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LANCES DE UN PASADO BRUJO
El escritor argentino Lázaro Covadlo confirma si maestría como narrador en su novela Remington Rand.
Narrativa. Remington Rand. Una infancia extraordinaria. Lázaro Covadlo- Áltera, Barcelona, 1998- 302 páginas. 2350 pesetas
ENRIQUE VILA-MATAS
Un bombero, el último día de Sant Jordi en Barcelona ap
rovechó la reivindicación laboral de su sector para leer, colgado de un árbol de las Ramblas, la novela Remington Rand, del escritor argentino Lázaro Covadlo. La fotografía de este peculiar lector apareció en las páginas catalanas de este periódico y cuando alguien le preguntó al bombero rampante por qué había elegido precisamente ese libro declaró desconocer por completo los motivos. El bombero parecía salido directamente de Agujeros negros, ese excepcional libro de cuentos de Covadlo (Buenos Aires, 1937) publicado sigilosamente en noviembre del año pasado y que, si bien no parece haber sido leído por la élite de la crítica española, no ha parado en cambio de recibir entusiastas eleogios públicos por parte de reconocidos cuentistas como Muñoz Molina, Sergi Pàmies, Jiménez Lozano, Martínez de Pisón, Quim Monzó, García Sánchez, Martín Garzo, entre otros.
Entre tanta mediocridad literaria, Agujeros negros ha representado una verdadera bendición bruja para los amantes del cuento extraño. A la obsesión por un lenguaje directo y claro que huya del rebuscamiento y a la vez fomente la musicalidad del texto, se detecta en ese libro 12 relatos —ver, por ejemplo, el impagable Preparación para el abismo, donde un niño loco no soporta la sala de espera de la infancia— la búsqueda de puntos de vista distintos que, apoyados en un humor infinitamente serio, exploten como bombas de relojería en el sentido común del lector poco habituado a escritores que reinventan el mundo.
En Remington Rand, con la misma economía expresiva de su libro de relatos, Covadlo sigue reinventando el mundo, en esta ocasión contando las aventuras de otro niño loco, jinete solitario que lleva en su cuerpo la sangre de sus antepasados. Medio indio y medio judío —con el telón de fondo de la ambigua identidad argentina—, el que fuera un niño loco y ahora es un hombre normal que se aburre nos relata los lances de su pasado brujo y los trances de una infancia que califica de extraordinaria, y no hay para menos, pues su capacidad de penetrar en la mente de los otros tocando objetos que les pertenecieron unió, gracias a una mágica flojera de rodillas, la habilidad —“pude haberme apoderado del mundo”, nos dice— de dictar palabras y conductas a los demás, incluido el general Perón. Y todo esto, sus fabulosas aventuras infantiles, la historia de alguien que ha vivido muchos fragmentos de vidas ajenas, lo escribe en una Remington modelo 1896 para acabar confesándonos que se aburre, se aburre mucho, lo que lo lleva a pensar que alejarse de la infancia y de sus poderes brujos le ha dejado viviendo una vida fósil y sin altibajos, atado para siempre a una esposa rubia y a una Remington que fue de otro, de un escritor sucidado.
BABELIA (El País) 2/5/1998
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PATAGONIAN WELSH AND PAMPA INDIANS
Remington Rand: una infancia extraordinaria, by Lázaro Covadlo (published by Mondadori). An adventure novel with elements of the time-honoured magic realism tradition in this contintent, abou Pampa Indian, Eladio, recollecting h
is extraordinari childhood in the Buenos Aires of the 1950s and his life among the Pampa Indians where hi was made a “Toqui” (Indian chief), said to have whitchcraft powers. The whole history of race, with great Indian chiefs from the past like Cafucurç and Namuncurç, is revived in his memory as a proud tribute to his inheritance. The “Remington” name in the title refers both to the guns killing thousands of indians during Argentina’s military campaign into the wilderness under General Roca (truly genocidal by today’s standars), and to the typewriter Eladio uses write his memoirs mixing fiction whith real history.
IP
Buenos Aires Herald, 4/2/2001
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RECUERDOS DE UN TOQUI PAMPA
“REMINGTON RAND. UNA INFANCIA EXTRAORDINARIA”, de Lázaro Covadlo.
Mondadori. Barcelona 2000
Con un ingenioso juego de palabras que nos acerca al
valor simbólico de sus objetos, la primera voz narrativa recrea desde una vieja máquina Remington —heredada del suicida Calixto Rosa— una historia fantástica que gira en torno al exterminio indígena por efecto de las carabinas Remington (de la Rand Company, la misma corporación que fabricara la máquina en la que ahora escribía) de los huincas (blancos) en la Guerra del Desierto. Desde la fuerza del teclado, el narrador se asienta en una fuerte deixis “Y esto lo escribo en la vieja Remington de Calixto Rosa que ya era vieja cuando él redactaba artículos para los periódicos...”, para remitirnos al soporte del texto como mediador para evocar tantas anécdotas extraordinarias vividas en su infancia. Cuando tocaba sus teclas, le ardían las yemas de los dedos, se reproducían las evocaciones o le subía un odio incontenible hacia Hipólito Irigoyen, Leandro Alem, L. Lugones, todos ellos políticos y poetas del tiempo de sus bisabuelos.
“Ya no odio sin razón”; con este otro marcador temporal que intercala en la narración nos revela el cambio de visión al darnos a entender el antes y el después y su posición en la elaboración del relato. Inductor de voces y conductas, desde pequeño pudo comprobar el poder de su mente, capaz de atrapar y recorrer el pasado, para conjugarlo en el presente en escenas de odio y pasión. Pasa revista a su infancia junto a su abuela mestiza y sus padres, durante períodos políticos comprometedores —Perón, los Montoneros— en los que asiste a reuniones sindicales junto a su padre, luego acusado de comunista.
Cuando logra vencer a la policía con sus recursos “sobrenaturales”, la madre les aconseja refugiarse en el campo, en casa de familiares en Coronel Salgado. Allí comienza otra odisea no menos sorprendente que la anterior, que le permite conocer a los pampas de la zona, con quienes traba una fuerte amistad. Nota que puede dominar a los animales y a los hombres díscolos de la zona y en más de una ocasión es venerado como toqui (cacique de los mapuches) que regresa a reivindicar a su gente.
Conoce su ascendencia y comprueba que el color de su piel y los rasgos físicos lo acercan a los Namuncurá, deteniéndose a relatar toda la historia de su estirpe. Con la Remington puede exponer los hechos en relación con la historia que lo involucra y lo acerca al mundo de los pampas. Aunque de genes europeos, los antecedentes de sus antepasados fueron los Calfucurá y Namuncurá y se siente igual a ellos en sangre y en aspecto físico (de allí se entiende la preocupación de su abuela cuando después de cada acción sobrenatural, le soplaba a los ojos para erradicar los viejos espíritus, repitiéndole que poseía “sangre de infieles”). La derrota de los suyos, anterior a la de Namuncurá, había sucedido en una toldería de los alrededores de Salinas Grandes cuando una tropa del General Roca en la que venía su bisabuelo Juan Manuel Álvarez, atacó y exterminó a los habitantes del lugar, entre los que estaba su bisabuelo Clemente Cachul, de los Catriel.
Recuerda a su padre como lector de Kropotkin, Bakunin, Proudhon, Ruskin, Fourier y a su madre siempre melodramática, con la palabra “infarto” incorporada a su repertorio diario, por los dolores de cabeza que le ocasionaba.
Como inductor de voces y de conductas extrañas, se solazaba poniendo en boca de sus contrincantes palabras sueltas escuchadas al azar, haciéndoles hacer su voluntad. Desde pequeño fue capaz de resolver sus cuestiones pandilleras y ya más grande, entre quienes se interponían en su camino.
Entre los radioteatros de Nené Cascallar con la voz de Oscar Casco y los encuentros con Baltasar y Cipriano Chocorí, pudo rescatar su pasado indígena y comprobar que traía la sangre de otros toquis más grandes que él: Caupolicán y Lautaro, cuyo hijo había continuado la lucha contra los huincas, y como el más grande: Calfucurá, podía mandar sobre los animales, adivinaba el pensamiento de los hombres y les hacía decir y hacer lo que él quería.
Recuerda su regreso a Buenos Aires, las anécdotas de su juventud, su primer amor y su posterior casamiento, para finalizar destacando que desde la Remington, al intentar reconstruir el pasado, lo hacía como hombre común, casado con una rubia, que tenía hijos y vivía una vida normal, muy aburrida.
Este libro es extenso y por momentos denso ante la calidad y cantidad de historias recuperadas, pero se justifica por el tamaño de la empresa que no podía ser recreada de otro modo. Es un verdadero deleite su lectura, porque más allá del grado de verosimilitud, permite conocer una historia bastante retaceada, y al mismo tiempo, la dinámica del relato y de las acciones, resultan altamente gratificantes, no sólo por las travesuras y los matices de este niño mitad indio mitad brujo, sino por el manejo seguro del lenguaje capaz de reproducir los mínimos detalles, las sensaciones y las escenas más grandilocuentes.
MARIA LUISA MIRETTI. EL LITORAL (Santa fe, Argentina) 24/3/2001
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UNA MÁQUINA LITERARIA
REMINGTON RAND. UNA INFANCIA EXTRAORDINARIA de Lázaro Covadlo. Barcelona. Mondadori, 2000. 257 páginas.
En España, Lázaro Covadlo (Buenos Aires, 1937), es considerado “un autor de culto”. Esa admiración —
mezcla de cierta incapacidad de la crítica por no saber explicar ni qué escribe ni cómo lo hace—, nació inmediatamente después de la publicación de sus primeros libros, Agujeros negros y Remington Rand, ambos de 1997. Luego vendrían el estupendo volumen de cuentos Animalitos de Dios y la novela La casa de Patrick Childers. La narración de Covadlo resulta amablemente desconcertante; con las mismas sencillas palabras que atrapa al lector en una historia excepcional, lleva adelante una novela de elaborada estructura. Remington Rand. Una infancia extraordinaria cuenta la historia de un niño que tiene el extraño poder de “ver” la vida de las personas a través de sus objetos personales. Así, en primera persona y desde la madurez, Eladio, en tono de íntima confesión y en una máquina de escribir Remington 1896, escribe su infancia mágica gracias a ese don —al que se suma mandar “ondas cerebrales” a las personas para que hicieran lo que él deseaba—, alternándola con la de sus bisabuelos (un cacique pampa y un soldado de Julio A. Roca), la de toda su familia, la de los personajes con cuyos objetos estuvo en contacto y la de nuestro país hasta los años ’70. Covadlo reconstruye así, en registros distintos que se entrecruzan hábilmente, la historia política y social argentina en los últimos cien años. Al tiempo que se sirve de los ingredientes de la más pura fantasía con toda naturalidad, su narración es vigorosamente realista y se ancla en datos históricos precisos. Sus indios, gauchos, cautivas, soldados, damas, vecinos, inmigrantes, prostitutas, taxistas, en una gran lista de personajes que aparecen y desaparecen a medida que se suceden las situaciones y las épocas, son personajes de una complejidad y humanidad, que excede lo literario. Y lo extraordinario, entonces, es posible
PATRICIA RODÓN
REVISTA UNO, (Mendoza, Argentina), 28/4/2001
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U
nos meses después de que el lector español tuviera la oportunidad de descubrir la obra narrativa de Lázaro Covadlo (Buenos Aires, 1937) a través de su colección de cuentos titulada Agujeros negros (Áltera, 1997), este conocimiento puede completarse con la publicación de la novela Remington Rand. Una infancia extraordinaria, finalista en el prestigioso premio Planeta del Sur 1997.
Remington Rand es la narración que, en primera persona, hace Eladio de su infancia. El descubrimiento, por parte del protagonista, de su facultad para recuperar el pasado vivido por otros a partir de los objetos, de su sensibilidad táctil respecto del tiempo, así como su capacidad para modificar voluntad y palabra de aquellos que le rodean, son los rasgos con los que el autor presenta a su narrador, protagonista, el niño Eladio, llamado, según algunos, a reunir a los descendientes de las tribus precolombinas del territorio argentino.
Tres aspectos destacan en esta novela, que hacen de ella y de su autor acreedores de elogio. En primer lugar, la narración parece tener la estructura de una novela de aprendizaje —de hecho, lo es—, pero dicha estructura no es más que un armazón sobre el que se construye una historia insólita, que resultará nueva para el lector, cuyo motor es la fascinación y creencia de Covadlo en la fuerza misma de la materia narrativa, sin artificios o recursos técnicos en primer plano. En segundo, puede pensarse —en la búsqueda de referencias y/o fuentes literarias— que nos encontramos ante una muestra más del llamado en su día realismo mágico; no es así, su autor saber renunciar a la sorpresa narrativa de las facultades de su personaje y lo integra, plenamente, en el devenir de la historia reciente de Argentina, de modo tal que, en ocasiones, algunos hechos reales parecen tener su explicación en la existencia y presencia de Eladio. Por último, y no menos importante, Covadlo cuida como el que más el registro de sus personajes y la lengua del conjunto de la novela, con lo cual el lector tiene la certeza de estar ante un texto muy bien elaborado y sin las cicatrices de la impostura. Es, sin lugar a dudas, una buena elección la lectura de esta novela.
JOSÉ FRANCISCO RUIZ CASANOVA
LATERAL, julio-agosto 1998

Recopilación de artículos, comentarios, críticas y reseñas, publicados en los diversos medios, sobre los libros ya editados del escritor Lázaro Covadlo. Formulados por Enrique Vila-Matas; Sergi Pàmies; Juan Bonilla; Ignacio Martínez de Pisón; Marcos Giralt Torrente; Daniel Celis; José Fernández de la Sota; J.A. Masoliver Ródenas; Santos Sanz Villanueva; Francisco Casavella; Javier Memba; Edgardo Dobry; José Francisco Ruiz Casanova; Elena Hevia; Nuria Navarro; Rosa Mora; Karmen Ochando Aymerich; Patricia Rodón; Carlos Ramos Catalán; María Luisa Miretti; Arturo García Ramos; Milo J. Krmpotic; Pablo Ingberg;Ana Sousa; Jorgelina Nuñez; Luis Alonso Girgado; Sergio Criscolo, Matías Néspolo y Sérgio Almeida.
La lectora que sueña dijo
A mí esta novela, "Remington Rand", me pareció un folletín. Sí, pero un folletín fabuloso, igual o superior a muchos de aquellos folletines que hicieron época, como los de Dickens: "Oliver Twist", "Nicholas Nickleby " "Historia de dos ciudades"... Qué se yo. Todas las grandes novelas de aventuras revelan que hay un genio detrás: Dickens, Julio Verne, Alejandro Dumas, Jack London, Covadlo...
5 Enero 2006 | 10:41 PM